domingo, 30 de diciembre de 2012

Así fue 2012

Acabo de leer así fue 2011, y me he dado cuenta de cómo han cambiado las cosas.
Sigo buscando mi lugar; no lo encontré, pero al menos ya no me siento en una sintonía tan diferente de la del resto del mundo. 
Hay cosas que nunca cambian, ya sean hechos o personas y bueno, mejor aceptarlo y ya está. 
2012 fue muy divertido, con momentos alegres y tristes, miedos e ilusiones, proyectos y sueños. Nacieron tres personitas a las que voy a querer mucho. Pasé tres meses geniales en Bournemouth, donde me hubiera gustado quedarme más tiempo, pero no hubo suerte. Olvidé los resentimientos y volví a ser yo, casi. Si no hubiera vuelto, no habría ido a Zaragoza, ni pasado por Madrid de vuelta. Otros días geniales. Al volver conseguí matricularme en japonés ¡por fin! jaajaj 

Hay muchas cosas que me gustaría recordar de este año, y ojalá 2013 me permita escribir lo mismo el día 30 de diciembre. ¿Qué le pido al nuevo año? Un trabajo, continuar con nuestros proyectos con ilusión y que sea feliz para la gente a la que aprecio.

愛してる zapatito veloz ^^

Gracias por leer.
Feliz año :) 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Destino

Lo llaman destino; lo definen como una fuerza inevitable y desconocida que actúa sobre nosotros.
Algunos lo llaman Dios.
Qué irresponsables, qué cobardes. Tienen tanto miedo a la culpa que no son capaces de aceptar las consecuencias de sus hechos y los achacan a un ser superior, a una fuerza. ¡Ha sido el destino, era inevitable!
No creo en el destino.
Creo en el azar.

Lo llaman destino; para mí es sólo el único juego en el que se divierten las piezas.

martes, 13 de noviembre de 2012

Videocreación

Realizado una tarde cualquiera, en un rato, sin ningún fin. Sin prestar atención a la técnica. Con errores, que hoy en día no cometería (o eso espero xD). Creo que es un claro ejemplo de la importancia de la banda sonora. Pasen y vean.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Ciegos y sordos que nunca son mudos.

¿Esperar? En este mundo loco nadie quiere perder su tiempo esperando a nadie.
No somos más que monos egoístas a los que nos gusta vestirnos de seda.
¿Y para qué? ¿Es que alguien mira alrededor para algo que no sea criticar?
Hablar por hablar, conversaciones triviales, críticas, gritos... hoy en día es lo que nos enseñan en televisión.
Nadie sabe, nadie escucha, pero todos hablan.
Nos enseñan a no escuchar, a hacernos los sordos.
Nadie quiere oír los llantos del vecino que pierde su casa y lucha por dar de comer a sus hijos,
ni las súplicas de su familia perdiendo su hogar.
Y cuando alguien intenta hacer algo y habla más de la cuenta, cuando nos manifestamos, vienen los antidisturbios. Inventan nuevas leyes para jodernos. Pero eso no lo queremos ver.
En lugar de eso nos preocupamos de la champions, de tener el último móvil de última generación,
del llanto de un famoso porque no sabe a quién elegir en un concurso...
qué hipocresía.
España, el país donde la incultura es un orgullo.
El país de ciegos y sordos, que nunca son mudos.

Capítulo 2. Parte 3.


Su voz sonó en mi cabeza… no, no era su voz… eran sus ojos, sus ojos los que me hablaban. Los ojos son el espejo del alma suelen decir .  Sus ojos… ¿su alma?
-          -No debes estar aquí. No debes estar aquí. No debes estar aquí. ¡No debes estar aquí! ¡NO DEBES ESTAR AQUÍ!- cada vez que lo repetía lo hacía con más intensidad, como si gritase
-          -Ya lo sé, ¿qué es este sitio? ¿esto es un sueño verdad?
-          -¡Vete de aquí!
-          -No puedo, no sé cómo salir de aquí. ¿Dónde estoy?
-       -   Eso no importa. ¡No deberías haber salido de esa habitación, esta habitación pertenece a otra persona! ¡Mírala! – miré hacia la esquina izquierda, y me pareció ver la silueta de una muchacha  que miraba hacia la pared, como una niña castigada. Después de unos segundos mi vista se acostumbró a aquella oscuridad  y la reconocí. ¡Era Erika!
-         - ¿Qué está pasando? ¿es un sueño verdad? –  ella se giró y corrió hacia mí con la cara descompuesta y  el brazo extendido, como si quisiera agarrarme, pero  en menos  de un segundo las aguas negras la engulleron.
-          -¿Crees que es un sueño verdad? – Continuó diciendo el gato mientras yo gritaba, aterrada- Por eso pudiste cruzar… mírame. Si crees que es un sueño, busca el significado. Te vas a ir, vas a regresar.  Pero…  –empezó a rasguñar el suelo, provocaba un sonido muy desagradable- tienes que hacer algo.
-          -Sólo quiero salir de aquí y volver a casa.
-       -¿Qué estoy haciendo? – ante esa pregunta no pude hacer otra cosa que reír… Estaba hablando con un gato, que me decía que me iba a dejar marchar si hacía algo, después de haber hecho desaparecer a la amiga de mi hermana. Qué patético-. ¡Contéstame!-gritó… aunque no era un grito exactamente. ¿Cómo se grita con los ojos? Contesté antes de que se enfadase aún más, sabía que no podía dejar que eso pasara.
-          -Estás arañando el suelo… ¿Qué pasa con este suelo? ¿Por qué cambia de sólido a líquido?
-          -Eso no importa. –rayó el suelo más fuerte, y empezó a gritar con la seriedad y la amenaza residiendo en sus ojos.- Busca el significado. Busca el significado. ¡Busca el significado! – y en ese momento lo recordé “cuando un gato araña el suelo significa que tus enemigos están al acecho; en cambio, si araña la puerta, significa que en pocas horas morirás sin remedio, sin escapatoria”

Y el gato negro que me hablaba a través de sus ojos, los cerró, o eso creo, porque mientras los cerraba, mis ojos se cerraron a su vez, en un acto involuntario. Sentí que el suelo dejaba de ser sólido nuevamente y me hundía en él, en cuestión de segundos. Pero no tuve miedo, no hice nada, no sentí nada. Cuando volví a abrir los ojos estaba sentada en el suelo, arañando la puerta…

lunes, 8 de octubre de 2012

Capítulo 2. Parte 2


 Pude quedarme, pero no lo hice. Preferí sentir la brisa nocturna en mi pelo, andar descalza sobre el asfalto y ver a los gatos callejeros, en vez de hablar de supersticiones. Pero lo que sentí y lo que vi, no fue eso.  ¿Quién imaginaría que el lento movimiento del pomo de la puerta supondría un giro del destino?

Tras salir y cerrar la puerta di media vuelta, pero el mundo pareció girar más rápido que yo. Mientras me sentaba en el suelo con las fuerzas abandonándome, las líneas se difuminaron, los colores se fundieron, las luces se apagaron. Poco a poco pude distinguir lo que veía... y me aterró. No había sido un simple mareo; estaba en una habitación, una gran habitación negra que carecía de puerta. Pensé que tenía que haber una salida, tal vez las paredes estuviesen empapeladas. Cuando mis dedos rozaron la pared, se expandieron ondas similares a las que se provocan en el agua. ¿La pared estaba hecha de agua?,  agua negra...  Empecé a agobiarme y a andar hacia atrás, hasta que de alguna manera caí de espaldas. No había suelo, sino más de esa agua negra. Tuve una sensación extraña; ese líquido me hacía sentir mal.  Pensé que tenía que ser un sueño, debía de serlo, porque si no lo fuese pronto me cansaría de nadar y me ahogaría. ¿Iba a morir allí? ¿Habría algo tras aquellas paredes? No perdía nada por intentarlo. Así que cogí aire y me dispuse a intentar atravesarlas.

Respiré hondo y me sumergí en el agua. Mis ojos no podían ver nada en ese extraño líquido, por lo que no me quedó más remedio que seguir mi instinto. Y nadé hacia delante, siempre en línea recta.  Varios segundos después me di cuenta de que el agua era mucho más densa y me costaba atravesarla. Supuse que estaba en una de las paredes, pero ya había llegado a mi límite, ya no podía más.  No conseguí atravesar la pared completamente, sólo la mitad de mi cuerpo. Me quedé sin aire, pero una mano tiró de mí mientras perdía la esperanza y casi la vida… O eso es lo que creo que pasó. Me vino a la mente Erika, con sus supersticiones y “tonterías”.  Sonreí,  ella no podía estar en este sitio, no era esta su mano. Estoy empezando a pensar como ellas… 

Cuando desperté estaba en una habitación exactamente igual a la anterior, pero dudaba de que fuera la misma porque el suelo era sólido. Aunque pensándolo bien, antes había cambiado de estado por arte de magia y se había vuelto líquido. La impotencia desgarró mi alma materializándose en llanto. Me cubrí el rostro con las manos mientras lloraba. Estaba confundida.  ¿Qué está pasando? No puede ser… tiene que ser un sueño. Tiene que serlo pero… es tan real… No recuerdo haberme dormido, ni siquiera estaba cansada. ¿Qué es lo que pasa?  ¡Sé que no estoy soñando!
Oí pasos y dirigí la mirada hacia donde creí haberlos oído. En la oscuridad de la habitación negra pude distinguir la silueta de un gato negro que caminaba lentamente hacia mí, mirándome a los ojos. No era un gato corriente; me miraba como si tuviese uso de razón, como si tras su mirada estuviese contenida  más sabiduría de la que cualquier humano común pudiese tener jamás. Cada vez que posaba una de sus patas sobre el suelo provocaba ondas a su alrededor. 

  De repente un intenso pitido hizo que me dolieran los oídos. Grité y me los tapé con las manos, mientras cerraba los ojos, perdiendo de vista al felino. El ruido se fue, pero aún quedaba un zumbido sordo en mi cabeza. Busqué al animal con la mirada y  no lo encontré. Debía de haber una salida, tenía que haber salido por alguna parte, debía de haber alguna puerta… pero ¿dónde? Miré a mi alrededor tratando de encontrarla, aún sin levantarme del suelo, y cuando volví a mirar al frente, ahí estaba de nuevo el gato negro. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Capítulo 2. Parte 1.


Día 1
Querido diario.
Estoy en un autobús camino a un pueblo perdido, donde creo que puedo encontrar a Erika. Se ha convertido  en mi obsesión. Creo que soy culpable de su desaparición y que me estoy volviendo loca. Leo me aconsejó que escribiera esto, una especie de diario donde contara lo que me ha pasado mis pensamientos y cómo me siento durante un tiempo, para después leerlo y autoanalizarme, valorar mi propio estado de locura según la lógica de mis escritos. Él está sentado más adelante a mi izquierda y ocupa dos asientos para dormir. No sé si confiar en él, es tan frío, tan interesado… pero se ofreció a venir conmigo. El bus no va demasiado lleno, somos unas quince personas. No hay música y nadie habla, todos estamos sentados solos. ¿No es raro que tanta gente viaje sola?

Debo centrarme en mi estado de locura,  y para ello tengo que contar esta historia desde el inicio.  
Estaba invitada a una fiesta a la que ninguno de mis amigos asistiría, pero mi hermana me pidió que la acompañara. Acepté. Para aquella ocasión elegí un vestido negro con escote de corazón; ceñido hasta la cintura, donde comenzaba su vuelo. Nada más llegar al piso donde se daba la fiesta, mi hermana encontró a su nueva amiga, Erika, la responsable de que ambas estuviéramos allí. Me dediqué a picotear y beber. De vez en cuando me acercaba a mi hermana y su amiga. No pararon de hablar en toda la noche y su conversación se me hacía insufrible. A veces oía frases sueltas, casi sin querer. Pero me aburría tanto en aquella fiesta de desconocidos que empecé a prestar atención.
-          Los gatos tienen mucha energía, son los protectores y consejeros, pero también traen los peores augurios… - comentó Erika, dándole énfasis a las últimas palabras. Era una chica rara, vestida siempre con ropas oscuras y varios “talismanes”  colgados al cuello. Al menos así los llamaba ella. Hizo una pequeña pausa y continuó hablando. - Cuando se cruza un gato negro, no significa mala suerte como la gente cree, sino que debes volver atrás para evitar una desgracia, pero nadie lo hace… también hay otro tipo de augurios cuando aparecen en sueños, como cuando arañan el suelo, o arañan la puerta
-         - ¿No significa lo mismo? Preguntó mi hermana.
-          -No,- contestó la extraña adolescente- cuando un gato araña el suelo en un sueño significa que tus enemigos están al acecho; en cambio, si araña la puerta, significa que en pocas horas morirás sin remedio, sin escapatoria. Aunque a veces yo puedo echar una mano, si me avisan a tiempo.
Entonces no pude más y rompí a reír, no quería escuchar más tonterías. Me burlé de ellas diciéndoles que cuando fueran adultas dejarían esas conversaciones absurdas y hablarían de cosas interesantes, y me fui de aquella fiesta en la que tanto me aburría, o al menos lo intenté.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Tu consuelo (I´m just someone)

Si vienes a mí, 
la tristeza inunda todo tu ser;
cuando me dejas,
la felicidad te espera.

Es entonces cuando me encierro en mi soledad,
sin desear que vuelvas,
intentando no recordar el vacío que causas en mí.


07 abril 2008

domingo, 19 de agosto de 2012

Para ti

Ganar habiéndose rendido.
Esperar un premio llorando la suerte.
Ser feliz pensando en la tristeza.
Vivir esperando algo que nunca llega.
Intenta, juega, diviértete, busca.

Nada es fácil.
Pero es imposible ganar sin intentarlo.
A veces el cansancio hace que tiremos la toalla,
tenemos un límite.
Pero hay que recuperarla, secarse el sudor y volver a empezar.

Deja de llorar y actúa.
Sólo tienes que creer en ti.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Perdí el norte ¿recuerdas?


Perdí el norte ¿recuerdas?
Perdí el norte y olvidé el abrigo
Sólo estaba a unos pasos de distancia… a seis pasitos
Entonces te diste la vuelta, sonó un disparo, los pájaros salieron volando desde los árboles y yo caí…
Creo que he estado inconsciente.
Me he despertado con dolor de cabeza, heridas en la cara, lágrimas en los ojos y tu brújula en la mano.
Al filo del desfiladero puedo ver parte de mi abrigo. ¿Dónde estás tu? ¿Qué fue ese disparo? Imagino que p habría sido algún cazador…
Tengo magulladuras por todo el cuerpo y una pierna destrozada, pero después de mucho esfuerzo y soportar el dolor consigo levantarme. Me tiemblan las piernas, me siento otra vez. 
Susurro tu nombre, lo digo en voz alta, y finalmente grito una y  otra y otra vez…desesperada.
¿Dónde estás?
Intento escalar, pero sólo consigo aumentar las  heridas y el sufrimiento. Llega la desesperación, más desesperación. Golpeo mi cabeza contra las rocas, me causo más daño, siento más dolor, grito. Golpeo todo lo inerte que tengo cerca, me sangran las manos, pero no abro el puño. Entonces caigo en la cuenta: aún tengo tu brújula en mi mano.

Perdí el norte ¿recuerdas?
Perdi el norte y olvidé el abrigo
Unos pasitos… seis pasitos…
Me doy la vuelta para recuperarlos, sin decir nada…
Sólo seis pasitos
Tú te giras sorprendido, buscándome. Aunque no lo veo, oigo crujir la tierra bajos tus pies. 
Un disparo, un corazón que se para. Lo último que ves son los pájaros volando, asustados… 
Un grito, un corazón que se pausa, un cuerpo que cae hacia el vacío paralizado.
Sabía que no me abandonarías…  ¿Estás muerto verdad? 
Nunca vi los pájaros… nunca los vi… no miré al cielo
Estoy de espaldas a ti aquí abajo, sentada contra la pared que me sostiene. Aunque no haya parado de llorar desde que desperté, antes sólo tenía miedo, sólo era dolor físico… ahora siento la tristeza más grande, el vacío más profundo. Abro la mano y miro la brújula.
Estoy mirando hacia el sur, tu cuerpo inerte queda en dirección contraria.
Perdí el norte ¿recuerdas?

domingo, 29 de julio de 2012

Capítulo 1. Parte 3.


Permanecieron unos instantes observándose, desafiante el recién llegado, perplejo Diego. El camarero se acercó y el extraño pidió copas para los dos, mientras dirigía la mirada nuevamente a Diego y  sonreía. Había algo tenebroso en aquella sonrisa. De golpe, el efecto del alcohol desapareció en Diego, y volvió a recordar el pánico que lo perseguía desde aquella fatídica noche años atrás, el miedo a ser capturado y asesinado. El camarero sirvió las copas y Diego cogió una, aunque no bebió. Necesitaba tener algo en la mano, algo que pusiera usar como arma o distracción si había que huir.

-          -Rata – dijo de repente el hombre - ¿te llaman Rata, no es así?
-          - Así es -contestó el muchacho, aliviado. Sólo era un cliente más. Por alguna razón, justo en ese momento se dio cuenta de que a pesar del miedo a que lo persiguieran, sus largas rastas y su ropa de militar no lo ayudaban a pasar desapercibido. Aún sin probar la copa, la posó sobre la mesa– ¿En qué puedo ayudarle amigo? ¿Cuál es su nombre?
-          - Tengo un trabajo para ti, pero también algunas preguntas. No puedo darte mi nombre. ¿Matas?
-         -  No mato. Matar provoca mucho revuelo y es demasiado arriesgado. – Dijo mientras en su mente un flash le hacía ver la cara ensangrentada de aquel hombre años atrás.
-          - Pero robar, espiar, conseguir artículos ilegales o de forma ilícita si está entre tus servicios ¿no es así?
-          - ¿Es usted policía? – preguntó Diego tras dar un trago.
-          - No.
-          - Entonces sí – respondió con una amplia sonrisa
-          - Es verdad que no eres más que una simple rata callejera, Diego. - A pesar de su borrachera, Diego se estremeció al escuchar su nombre. ¿Cómo podía saberlo esa persona?  Su semblante cambió drásticamente  tornándose serio. Cogió el vaso y estrellándolo contra la mesa gritó:
-          - ¿Quién coño eres? ¿Qué quieres de mí?

El extraño individuo lo miraba a los ojos con una sonrisa desafiante, sin decir palabra.

-          - ¿Quién te envía hijo de puta? Son ellos ¿verdad?
-          - ¿Te pones nervioso sólo porque sé tu nombre, Diego?
-          - ¡Habla de una vez cabronazo! – gritó el hombre de las rastas mientras golpeaba los puños contra la mesa, dirigiendo todas las miradas del bar hacia él.
-          - Que vuelvas. Sabes bien adonde. Tenemos trabajo para ti.

Ya no existía duda, lo habían encontrado. No había otra escapatoria que no fuera la muerte. ¿Un trabajo para él? Ser uno de ellos, hacer que otra gente tuvieran una vida tan o más miserable que la suya. Por primera vez en muchos años fue un valiente, y prefirió morir antes que volver y hacer pasar a otros por lo que ellos habían pasado.

-          - Antes muerto. Matadme. Vamos. Lo estoy esperando.
-          - Deja de ponerte gallito o voy a tener que matarte de verdad. Esto no es un juego y menos para ti. ¿Quieres morir? ¿Por eso llevas años con esta vida miserable, huyendo como una rata? Eres patético. No puedes negarte. No tienes opción. –Soltó una carcajada de repente. - Una rata que quiere morir. Bien, pero no serás el único. Nos veremos dentro de unos días, y espero tener una respuesta distinta. Te lo puedes pensar hasta entonces.  - Sacó de la chaqueta una fotografía que puso boca abajo sobre la mesa  junto con un billete y se fue.

Diego volvió a mirar el reloj, y descubrió que aquellos cinco minutos fueron los más largos que había vivido en su vida. Se dio por muerto, pero estaba en paz. Ya no tenía que huir. De ninguna manera sería uno de ellos. No volvería, jamás.  Arrastró la fotografía por la mesa y la levantó. Al mirarla sintió una punzada en el pecho y con toda la rabia acumulada y los ojos acuosos dijo:
-          
            - Hijo de puta

viernes, 27 de julio de 2012

He vuelto.

Hola Outsiders!
Con esta entrada retomo el blog que dejé apalancado hace casi tres meses. No era mi intención, pero viviendo en otro país me dediqué a vivir más que a escribir y la inspiración tampoco estaba de mi parte. Próximamente subiré la última parte del capítulo 1, el capítulo más largo de la historia de la vida! o al menos creo que el que más voy a tardar en subir. Seré más constante a partir de ahora, con al menos una entrada a la semana. Vamos, como antes de irme jaja

I´m back. (Como Terminator xD)

jueves, 3 de mayo de 2012

Capítulo 1. Parte 2


Años más tarde, como una más de tantas noches,  Diego estaba perdido entre copas en un tugurio cualquiera. En la barra el camarero atendía tranquilamente las peticiones de sus pocos clientes, hombres de mediana edad cuya única cosa en común con Diego era el alcohol. Él se había preocupado de buscar una mesa desde la cual pudiera tener vigilada la puerta, como siempre. Intentaba no encontrarse nunca de espaldas a ellas, su paranoia no se lo permitía; necesitaba estar alerta. Miró a su izquierda para ver el reloj situado tras la barra mientras soltaba sobre la mesa su vaso vacío, otro más. Por un instante le pareció que las manecillas del reloj se paraban. Le sacó de su ensoñamiento la llegada de un nuevo cliente que desde luego, no era como los demás. Para empezar vestía traje de chaqueta, no era el tipo de persona que solía frecuentar este tipo de antro. En su oscura vestimenta el único toque de color se encontraba en su camisa roja. Sin embargo, exceptuando el atuendo, parecía un hombre bastante común. Diego lo siguió con la mirada analizándolo, nada en él destacaba, no advirtió nada fuera de lo normal mientras caminaba por el local… hasta que se sentó frente a él.

martes, 1 de mayo de 2012

Sentimiento roto

No hay grito más fuerte que el silencio. 
Desde su manto en la penumbra te reclamo
esperando una respuesta indescifrable
que nunca llega. 


Tu presencia se deja sentir por el sonido de los pasos
no hay respuestas, sólo oscuridad.
Creo percibir algo brillante;
un objeto de cristal que se estrella contra el suelo.
¿ o tal vez contra mí?

Tus pasos se alejan, aprovecho para acercarme a los fragmentos.
Los toco sin sufrir ningún daño.
No consigo distinguir cuál es ese material tan frágil.

Sólo estoy segura...
de que mi alma está rota.



jueves, 12 de abril de 2012

La lección

No lo guardes. No lo escondas, aunque lo expongas al peligro. A veces cuando queremos guardar algo para protegerlo o protegernos, lo guardamos tan bien que se nos olvida que está ahí. A causa de ello, nos olvidamos de que existe. Cuando por alguna razón nuestra mente lo recuerda, no consigue recordar el escondite. Vuelves a rebuscar en todos los cajones, todas las cajas, en todos los sitios... pero ya es tarde, ya no sabes donde está.
Ni siquiera sabes a ciencia cierta si sigue ahí.
Ya lo has perdido.

martes, 27 de marzo de 2012

Estrellas


A veces la estrella más brillante deja mermar su brillo por sentir que es inferior al de otra estrella no tan brillante, pero mucho más grande.



miércoles, 21 de marzo de 2012

Capítulo 1. Parte 1


Diego huyó de aquella mansión, sin mirar atrás, sin preocuparse de aquel desconocido.  En lugar de correr por el camino, lo hizo junto a él. Así podría ocultarse entre los árboles… no como aquel hombre. Lo había visto salir de la casa perseguido y dirigirse hacia la zona de tierra desierta en vez de hacia el bosque, claro que junto al bosque estaba el camino, y podría haber alguien esperándole allí. No se equivocó.  Había escogido la opción imprevisible, la que le daba más opciones de vivir.   Diego tuvo que alejarse más del camino al descubrir  un coche parado con las luces encendidas. Había un hombre armado junto a él, pero seguramente no estaría sólo. Diego fue muy prudente, pasó sigilosamente  entre los árboles alejándose,  pero  sin adentrarse demasiado para no perderse.  Consiguió llegar a la parada de autobús al mediodía.  Tenía hambre, estaba cansado y asustado. Miraba a todas partes por si alguien lo seguía, nervioso. Los diez minutos de espera se le hicieron eternos,  tanto que no esperó a que la puerta terminase de abrir para subir al vehículo.

- Tranquilo muchacho- le reprendió el conductor. 

Diego se disculpó y al coger su billete miró hacia atrás, mientras una frase le cruzaba la mente; “…vete de aquí y no vuelvas nunca… o acabarás como yo.”

- No pienso volver- se dijo a sí mismo. Se dejó caer en el asiento, aliviado y se durmió. 

Decidió irse lo más lejos posible, y siguió viajando. Durante las primeras semanas buscó a conciencia en los periódicos, vio las noticias, buscó carteles de personas desaparecidas o asesinadas...nada. A nadie le importó la muerte de aquel hombre, o nadie jamás lo supo. ¿Y si hubiera sido él? Le asustó ese pensamiento. A veces soñaba con aquel hombre, muriendo, pidiéndole ayuda. Sabía que no era culpa suya, pero eso no le impedía tener pesadillas. Empezó a beber para olvidar. No lo consiguió, pero sí empezó a olvidar el miedo. Cuando bebía, no sentía que lo vigilaban, que iban tras él; cuando bebía, no pensaba que cualquier grupo de hombres o muchachos que lo mirara de reojo pretendía darle una paliza hasta la muerte.

domingo, 18 de marzo de 2012

No me pidas más



Pasó bastante tiempo, aunque no suficiente para enterrar el pasado. Supongo que por eso aún no habíamos hablado.
A través de tu voz pude leer tu sonrisa, la misma que tenías cuando bromeabas sobre la bici, la misma que usas para evadirte cuando hay algo que no quieres escuchar.

Odio cuando haces eso. Sonríes y miras hacia otro lado, como si no supieras lo cobarde que eres.
Y a pesar de eso, el mundo cambia de color cuando encuentro tus ojos a lo lejos, esperándome. 
Sabes que no miento cuando digo que hace tiempo que sobrevivo evitando cometer los errores en los que un día caíste tú. Supongo que no tropezamos en la misma piedra porque seguimos senderos distintos.

Tienes que saber que, aunque quieras llevarme de la mano, aunque quieras compartir conmigo un camino, no lo seguiré. Mi mano se soltará de la tuya, por ser quien eres, por ser quien soy, por cómo somos. Se hace demasiado difícil querer a alguien que representa todo lo que siempre odiaste... y aunque me aleje lentamente de ti, no olvides que te quiero, que el tiempo se paró aquella mañana y la eternidad no se detuvo hasta el momento en que me abrazaste .

29/9/2010 

jueves, 15 de marzo de 2012

Atrapados

Para estar atrapado no es necesario encontrarse en un punto físico sin posibilidad de salir; hay personas que recorren miles de kilómetros y siguen aprisionados. Nos sentimos reclusos ante situaciones en las que no sabemos como reaccionar cuando llegan a nosotros, acontecimientos que no provocamos pero que nos dañan colateralmente. Estamos retenidos en nuestros propios cuerpos, que tanto nos limitan. No nos queda más remedio que acostumbrarnos a ello, pero lo peor, es el atrapamiento de nuestra propia mente, provocado por la costumbre.
 Cuando alguien se encuentra cómodo en una vida mediocre y no aspira a más. Cuando no tiene más sueños ni ilusiones que algún antojo material y que todo siga igual, toda su vida se basa en torno a la tradición: "todos los años en las vacaciones hago esto", "todos los domingos hago lo otro", siempre igual, durante años, sin cambiar, pero se autoconvence de lo genial que es su vida. A veces me dan ganas de cantarles aquella  canción:

"Tu vida sigue siendo el mismo folio con la misma frase escrita desde hace muchos años, no se nota ningún cambio" 

Aunque tristemente sé que sólo serviría para escuchar un rato excusas, que a mí me sonarán estúpidas. 
Si algún día llego a ser así, por el amor de dios, dadme un par de hostias y espabiladme. (Doy permiso xD)
Necesito más que eso. Disfruta de tu vida mediocre, a mi me aburre. 
Aún no estoy atrapada.


viernes, 9 de marzo de 2012

Tenía que publicarlo xD

Me encontraba yo felizmente practicando mi hobby de perder el tiempo, cuando me da por abrir tuenti y me encuentro este privado:

"miraaa cierra la puerta ya!! que estoy arto de abrir el blog y solo leer la puerta la puerta!!! que pasa que tu no escribes si yo antes no te mando 50000 privados dando por culo no? para que luego digan que no se puede trabajar bajo presion.... pero esque esta demostrado que sin presion no se trabaja!!! venga y publica ya mujer!!"

No sé si tengo un fan, o un jefe jaajajjajaja
Bueno, el caso es que tiene razón, soy una vaga xD Así que te pongo por testigo de que prometo intentar hacer una entrada a la semana, y si no me es posible hacer una cada dos. Espero que con el plazo no me salgan tan cutres como la de la puerta, que me expliqué fatal XD
En breves... Capítulo 1 parte 1 :)


PD: puerta cerrada! XD

sábado, 25 de febrero de 2012

La metáfora de la puerta


Cualquier relación amorosa puede explicarse a través de la metáfora de la puerta, que consiste en lo siguiente:
X (la persona que utiliza la metáfora) se encuentra en una habitación. Al otro lado de la puerta, hay un pasillo, y la habitación de Y.

Ejemplos:
A X le gusta Y, pero Y no lo sabe: pues X se encuentra junto a la puerta de Y, pero Y está a su bola en la habitación. ¿X actúa? entonces habrá pegado en la puerta. ¿Y reacciona? entonces se acercará a la puerta... ¿pero dará el paso para estar con X? En caso afirmativo, Y abrirá la puerta o dejará que X la abra para entrar en su habitación. Pero si no lo hace, porque no está seguro, ambos se quedarán junto a la puerta,  separados por ella. Ni que decir tiene que si Y no está interesado en X, no se molestará en acercarse a la puerta.

Ahora pensemos que X cree que Y está interesado en él, y lo acepta. Y estará felizmente en su habitación, mientras que X, pensando que Y está al otro lado de su puerta la abrirá, y se encontrará el pasillo vacío.

¿Dónde estás tú?


Es una tontería, pero tiene su gracia oye xD
PD: Lolo, ya he escrito algo, que conste xDDDD el siguiente capítulo está en proceso :)


martes, 7 de febrero de 2012

Prólogo


Lo primero que sintió al recuperar la consciencia fue el sabor a sangre y tierra. Estaba tumbado boca abajo. Levantó la cabeza con esfuerzo, escupió y rodó sobre sí mismo como pudo para colocarse boca arriba. Sabía que no era capaz de levantarse; aún estaba mareado a causa del dolor. Poco a poco, empezó a ver con nitidez. Vio las estrellas. Había tantas, tan brillantes... alzó una mano al cielo, simulando tocarlas. Un acceso de tos lo hizo salir de su ensoñamiento. Fue tan fuerte que tuvo que colocarse de costado para no ahogarse con su propia sangre. Mientras tosía empezó a recordar. Le habían acuchillado y golpeado hasta el aburrimiento.

"Me han dado por muerto. Sigo vivo porque me han dado por muerto. Maldita sea, no puedo moverme joder."

Tenía miedo de que  allí no hubiera nada más que tierra árida, pero no demasiado lejos, se veía  mansión que tanto había visitado  en los últimos meses. No estaba en medio de ninguna parte y aunque no tenía árboles ni matorrales entre los que ocultarse, se encontraba al amparo de la oscuridad.

Todo había sido culpa suya. Si no hubiera metido las narices donde no le llamaban, ahora no estaría moribundo. Pero estaba vivo, todavía estaba vivo. Se preguntó si los demás habrían tenido suerte o estarían muertos. Se preguntó si sólo habrían perseguido a los que como él se habían rebelado, o habrían matado a todos sin distinción. No tenía manera de saberlo pero en el mejor de los casos, aquellos al margen de todo aquel lío seguirían sus vidas tranquilamente, sin saber nada. .. En el mejor de los casos.

El sudor frío causado por el dolor le recorría todo el cuerpo. Necesitaba un médico, notaba como se le escapaba la vida a través de la sangre poco a poco. Empezó a arrastrarse por el suelo en dirección a la mansión. Pensó que se le infectarían las heridas, pero no estaba seguro de poder aguantar vivo lo suficiente como para que eso ocurriera. No le respondían las piernas, no eran más que peso muerto. Tenía que llegar a la casa y llamar a una ambulancia. Tenía que dejar de pensar en el dolor. Se arrastró como un gusano hacia el edificio. Así era como se sentía, como un maldito gusano . No. Un gusano valía más que él en ese momento, un gusano no regresaba al hogar de su depredador para que éste le hincara el diente.

Después de una eternidad de dolor y desesperación, llegó hasta la puerta. Estaba abierta. Recordó el momento en el que la había cruzado corriendo intentando huir, no había llegado muy lejos, o eso pensaba antes de intentar volver en su estado. Eso ahora no importaba, ya estaba allí… en la maldita mansión redonda. Se dejó caer en la pared junto a la puerta cuando recordó que  para poder llamar por teléfono, tendría que subir las escaleras, y no podía, sabía que no podía.  Se maldijo a sí mismo, a aquel lugar, a todo lo que había vivido. Maldijo el instante en el que vio lo que debió ver, el momento en el que todo comenzó. Quiso maldecirlos a todos por su ignorancia… y entonces lo recordó a él; el chico de la 3,14. Nadie sabía que  compartía el secreto.  Tenía que avisarlo, no sabía ni su nombre pero tenía que avisarlo porque aunque ahora estuviera al margen, terminarían por darse cuenta. Siempre lo hacían. Aunque si no era capaz de subir a la primera planta para intentar sobrevivir, mucho menos lograría llegar a la tercera. Escuchó ruido de pasos en las salas contiguas. Sabía que no debía haber nadie allí aquella noche. No se puso nervioso, sabía que iba a morir, acabaría su sufrimiento.  Los pasos se acercaron. Era un muchacho de unos dieciséis años al que ni siquiera recordaba haber visto nunca,  y por la cara de espanto que puso al verle, supo que no estaba en el ajo.
-       
            -    Ambulancia – le dijo entre toses.
El chiquillo asintió con la cabeza y corrió escaleras arriba buscando  un teléfono. Todavía podía salvarse, aún había esperanza. Demasiado pronto, el adolescente bajó la escalera. 
-        -  Lo siento. El teléfono no funciona.  – le dijo apesadumbrado.
-         - ¿Cómo te llamas?
-          -Diego.
-          -Diego, necesito que me traigas papel y algo para escribir, y que esperes.

Diego hizo lo que le pidió, aún impresionado por el estado en el que se encontraba el herido. Éste empezó a escribir, sin ver, por las lágrimas contenidas. El destino había jugado con él haciéndole creer que tenía una última esperanza, pero ya no había escapatoria. Ahora sí que iba a morir, ahora sí que todo se acababa. Terminó rápidamente de escribir y pidió a Diego que escondiera bien aquel papel sin leerlo en la habitación 14, en la tercera planta.
-        
           - Y cuando lo hagas vete, vete de aquí y no vuelvas nunca… o acabarás como yo.
Se arrastró fuera de la mansión y se tumbó boca arriba. Estaba cubierto de sangre y tierra, la mitad de su cuerpo no le respondía y la otra mitad hubiera preferído  no poder sentirla. Al poco escuchó a Diego alejarse corriendo tras hacer lo que le había pedido.

Debía haber sido duro  verlo en ese estado, sobre todo siendo tan joven. Pero Diego no sabía que acababa de salvar su propio cuello, y lo mucho que le había servido de ayuda al encontrarse allí.  El chico de la 3,14 recibiría su mensaje, tarde o temprano. Cada vez sentía menos dolor, cada vez sentía menos su cuerpo.  Ahora sí que acababa todo. Decidió abandonar todos esos pensamientos y concentrarse en las estrellas. Había tantas, tan brillantes…

domingo, 22 de enero de 2012

El mal del hielo

El problema de vivir en frío, es que al final se te hiela todo el cuerpo. Esta enfermedad comienza por los pies y va subiendo hasta llegar a la cabeza.  Los afectados no lo consideran enfermedad, pues dicen que hace que desaparezca el dolor. La persona afectada no es consciente de lo que le pasa. Es una persona cercana la que le suele a visar cuando, por ejemplo, las ruedas de un coche le pasan por encima, y no lo nota. O cuando se clava cristales y no lo siente, incluso se sorprende y se pregunta qué ha pasado al ver la sangre.

El rojo que brota de sus pies es el mismo color que se irá apagando en su corazón. Pero esto no es lo peor, lo peor es que la persona que descubre este mal sea realmente cercana a la persona afectada, pues el hielo hará que cesen los males del enfermo, pero nadie aliviará el profundo dolor en el pecho de la persona que lo acompaña. No existe peor mal en el mundo que amar a una persona que sufre el mal del hielo, ya que ésta ni siquiera es capaz de comprender el concepto amor.

miércoles, 18 de enero de 2012

Personalidad múltiple




La personalidad múltiple es un tema que siempre me ha llamado la atención, o tal vez empezó a hacerlo a raíz de la película Identity. Soy buena gente, y no voy a contarla xD.

En un caso de personalidad múltiple puede que que las distintas personalidades no tengan conciencia unas de otras. En el momento en el que se manifiesta una, las demás personalidades no son conscientes de su existencia. Pero en muchos casos, hay personalidades que se conocen, incluso una puede entrar dentro de la memoria de la otra. ¿No te parece esto una auténtica locura?

Cuando leí sobre el tema,  descubrí un caso muy interesante; se trata de un poeta portugués, Fernando Pessoa.  
Además de personalidad múltiple, también padecía esquizofrenia. Era consciente de sus otras personalidades, y cada vez que leo estos escritos me pone los vellos de punta:

"Encuentro algunos fragmentos que no me parece haber escrito, lo que es un tanto de espantar, pero que además no me parece haber podido escribir, lo que me aterra. Ciertas frases son de otra mente, es como si encontrase un retrato antiguo, sin duda mío, con una estatura diferente, con unas facciones desconocidas, pero indiscutiblemente mías, terriblemente yo."

"Me siento múltiple, soy como una habitación con innumerables espejos fantásticos que distorsionan en reflejos falsos, una única realidad interior que no está en ninguno y está en todos (...) El origen de mis heterónimos es el profundo rasgo de histeria que existe en mí. Bernardo Soares, es mi semiheterónimo porque, no siendo su personalidad la mía, no es diferente a la mía, sino una simple mutilación de ella. Soy yo menos el raciocinio y la afectividad."

sábado, 14 de enero de 2012

A veces


A veces, simplemente no podemos olvidar a aquellas personas que una vez nos importaron.
A veces, no podemos evitar echarlas de menos aunque estemos acostumbrados a vivir sin ellas.
A las personas que nunca se atrevieron a confesar su amor siempre les quedará la duda del quizá. Pero hay quien la prefiere a sentirse rechazado y ver materializarse el mayor de sus miedos. La soledad, el dolor, la tristeza y el desamparo de un corazón roto.

(Escrito hace mucho, lo encontré  y me costó reconocerme a mí misma tras estas líneas)