La lección
No lo guardes. No lo escondas, aunque lo expongas al peligro. A veces cuando queremos guardar algo para protegerlo o protegernos, lo guardamos tan bien que se nos olvida que está ahí. A causa de ello, nos olvidamos de que existe. Cuando por alguna razón nuestra mente lo recuerda, no consigue recordar el escondite. Vuelves a rebuscar en todos los cajones, todas las cajas, en todos los sitios... pero ya es tarde, ya no sabes donde está.
Ni siquiera sabes a ciencia cierta si sigue ahí.
Ya lo has perdido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario