viernes, 30 de diciembre de 2011

Así fue 2011


Ha sido un año de cambios en todos los sentidos, en el que mi misantropía ha aumentado considerablemente. Las cosas no pintaban bien desde 2010, la gente cambia, se cierran etapas. Me di cuenta de que ese ya no era mi lugar. Ningún lugar es mi lugar en este momento. Termino el año un poco perdida. 

Alguien dijo una vez, que es tan malo echar de más, como echar de menos... y le tengo que dar la razón. He aprendido a distinguir las personas que me sobran, de las que realmente tienen algo que ofrecer; algo tan simple como una conversación que vaya más allá de un sólo tema me es suficiente (¡y mira que es fácil!). Muchas decepciones y mucha rabia acumulada por la pasividad de unos, y la subnormalidad profunda  de otros (por decirlo de alguna manera, pero me quedo corta). Cansada de todo, he perdido la paciencia, pero también aprendí a valorar a aquellas personitas que realmente merecen la pena. 

Muchas cosas han cambiado, no todo ha sido malo; Madrid, acabar la carrera, París... Y como estoy medio enfadá con el mundo mundial no me acuerdo de más xD
Supongo que como ha sido un año tan odioso el que viene tiene que ser mejor sí o sí ¿no? Al menos tendré esa esperanza... 



martes, 27 de diciembre de 2011

El límite

Llega un momento en el que se traspasan los límites... todo tipo de límites.
Parece que todo el mundo se pone de acuerdo para hacerlo al mismo tiempo.
La paciencia nunca estuvo entre mis virtudes.

Me cansé de perdonar, de olvidar, de sonreír, de llorar , de soportar, de saber, de callar... de llevar sobre los hombros tanta carga y tanta pena que no eran mías.
Me cansé de ser buena persona; o de intentarlo. 

Por más que quiera hay rencores que duelen como en aquel instante. Juro que intento olvidar, perdonar, seguir siendo la que era...pero ya no puedo. Me odio a mí misma por ello, pero me puede el resentimiento.
Espero que esto cambie con el tiempo...

martes, 20 de diciembre de 2011

Érase una vez... Parte 2

La niña caprichosa, indudablemente, no se dio por satisfecha con ello. Poco tiempo después, descubrió que a ciertas horas, en algunas de las paredes que se encontraban frente a las ventanas, se podían apreciar colores; un efecto parecido al arco iris, cuya duración era efímera.

- ¿Por qué siempre se acaba? - preguntó a una de sus criadas, cuyo verdadero trabajo era hacer de niñera.
- No lo sé, princesa. Lo siento mucho - respondió agachando la cabeza.
- ¡Fuera! -gritó la niña - ¡Despedida!
La sirvienta salió del pequeño palacio, aliviada en parte por no tener que volver a soportar a la niña. Ésta, volvió a hacer la misma pregunta a la criada que aún tenía a su servicio.
- Creo que es por el sol, princesa. Se mueve y por eso los colores se ven siempre a la misma hora. Algo parecido a lo que pasa con los relojes de sol. La sombra cambia de lugar porque el astro está en movimiento, o eso dicen.
- Vaya - dijo la niña sorprendida. - Entonces, si se queda quieto, los colores no se irán ¿verdad?
- Así es, alteza.

Y la pequeña, sin decir una palabra más, salió corriendo de su palacio. Llegó ante el rey  con las mejillas sonrosadas de la carrera, y le dijo:
- Papá, quiero que pares el sol.
- ¿Qué? Eso no puedo hacerlo mi niña, ¿para qué ibas a querer parar el sol? Si lo hiciera, no habría noche, ni luna, y nos costaría mucho dormirnos.

El monarca cogió en brazos a su hija, que le explicó el motivo de su petición, pero no quiso entender que era imposible de llevar a cabo. Nuevamente, el sonido de sus sollozos imparables, fue soportado en todo el castillo. Cuando el mayordomo y la sirvienta corroboraron los motivos del rey para negarse a la petición, la niña los despidió y siguió llorando.

Y lloró, lloró y lloró durante días. Llorando se encontraba en las escaleras de su palacio de cristal, cuando  de repente, una gran fuente apareció en el centro de la sala. Sorprendida, se acercó a mirarla. De la fuente empezó a emerger una figura; una mujer. El agua que la envolvía fue engullida por el manantial de las lágrimas. Andó sobre ellas, y se sentó en el borde de roca.

- Buenas noches, princesa. Me llaman la diosa de la fuente del llanto.Es hora de irse a la cama y ser una niña buena. - la pequeña, recordó lo que le había contado su niñera acerca de aquella diosa y aquella fuente. Intentó salir del palacio, pero la puerta estaba atrancada, tampoco consiguió abrir la puerta de la terraza, así que volvió a la entrada. Tras ese recorrido, la única respuesta que recibió la diosa a su sugerencia fue un  largo grito y una mirada de desprecio. La pequeña volvió a sentarse en las escaleras, y por supuesto, siguió llorando. Pronto el manantial sagrado se desbordó, derramando lágrimas en el suelo del palacio, inundándolo. La diosa intentaba convencer a la infanta para salvar la vida, pero ella no quería escucharla.
 -¡Vete!  ¡Fuera! - le gritaba sin parar.

"¿Me voy a morir? - pensaba la niña -. No, no voy a ahogarme. Soy una princesa; siempre consigo lo que quiero"

El primer piso se encontraba ya casi sumergido, la diosa, aún sentada en el borde de la fuente, observaba triste la pequeña silueta al final de la escalera, que le devolvía la mirada desafiante, aunque entre llantos, convencida de que su destino no era morir ahogada. Las lágrimas contenidas en la fuente eran tan densas, que la presión que ejercían empezó a resquebrajar el cristal de las paredes, poco a poco, cada vez más.El líquido, en lugar de escapar por las grietas, las rellenaba.  

La inundación comenzó a disminuir rápidamente. La fuente y la diosa habían desaparecido. La niña bajó las escaleras y se situó en el centro de la sala.   Tenía los ojos acuosos y el líquido le llegaba casi a las rodillas, pero seguía menguando. "He ganado - pensó-. Nadie da órdenes a una princesa. Ni siquiera una diosa". Miró a su alrededor; había grietas en todas partes. En el tiempo que duró esa mirada, el suelo se secó completamente. La pequeña no se equivocó al pensar que no iba a morir ahogada; casi siempre conseguía lo que quería. Levantó la cabeza para mirar hacia arriba, hacia las pequeñas grietas. Las lágrimas de la fuente del llanto que había dentro ellas se evaporaron, haciéndolas extenderse.  El precioso palacio se derrumbó provocando una lluvia de cristales que causó la muerte de la princesa. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Érase una vez... Parte 1


Hace mucho mucho tiempo, en un lugar muy lejano, había una princesita que fue la más caprichosa, consentida y llorona que existió jamás.

El monarca consentía tanto a su hija, que despedía a cualquier persona que trabajaba en palacio si no era capaz de cumplir los deseos de la niña, porque no soportaba sus sollozos. Pero la princesa era tan caprichosa, que un día pidió al rey que le construyera un pequeño palacio sólo para ella. Su padre no tomó en serio su petición,  y le explicó que eso supondría una pérdida de dinero innecesaria para las arcas reales, dinero que se necesitaba para ayudar a las gentes del reino. Pero la princesa era tan llorona, que cansado ya de su llanto un día tras otro, mandó construir un pequeño palacio de cristal junto al suyo.

Se trabajó en el edificio día y noche para que pudiera terminarse lo antes posible, contentando así a la niña. La construcción concluyó pocas semanas después, a la hora de la cena, por lo que la princesa tuvo que esperar al día siguiente para conocer el resultado. Esa noche apenas pudo conciliar el sueño, y al amanecer se levantó y fue a despertar a su niñera para que la llevara a conocer su castillo.

Ni en el mejor de sus sueños podría haber imaginado un palacio tan hermoso, construído completamente de cristal. La pequeña se quedó boquiabierta, maravillada. Echó a correr, seguida por su niñera todavía adormilada, y entró en el edificio. Se llevó una gran decepción. En la primera planta había tres salas, pero todas estaban vacías; no había ni un sólo mueble.Subió por las preciosas escaleras y se animó un poco al ver que el segundo piso no se parecía en nada al primero. Arriba había una terracita, cuyo diseño era  exquisito, y una gran sala llena de juguetes en cuyo centro se encontraba una mesita sobre la que había un juego de tacitas de té y una pequeña tetera. Junto a la mesa una de las cuatro sillas estaba ocupada por un conejito de peluche. 

La princesa pasó unos días sin lloriqueos y exigencias, jugando a tomar el té con su niñera y su peluche. Pero sus caprichos no conocían límite ni fin. La niña quería tener servidumbre a sus órdenes en su castillo, pero el monarca por una vez no cedió, e intentó en vano hacerla entender que no era posible ese derroche. Ante la negativa. la princesa lloró, lloró y lloró. Cansada, su niñera intentó acallar sus sollozos contándole una fábula.

- Al final, vas a conseguir que venga la diosa de la fuente del llanto.
- ¿Por qué va a venir? ¿Quién es? ¿La ha llamado papá?- preguntó la pequeña, secándose las lágrimas con la manga.
- No, mi niña, tu papá no la conoce. A esa diosa sólo la conocen los niños. ¿Quieres saber por qué? - la princesa movió la cabeza asintiendo repetidamente y esperó a que su nodriza le relatara la historia-. Cuando un niño llora sin motivo real, sólo para conseguir lo que quiere, recibe la visita de la diosa de la fuente del llanto. Se llama así a la diosa porque junto a ella aparece su fuente mágica, que no contiene agua normal, sino lágrimas derramadas por niños. Si la diosa no consigue que el pequeño al que visita entre en razón y deje de llorar, por cada lágrima innecesaria fluyen de la fuente del llanto mil lágrimas, y pronto empiezan a derramarse. Si el niño no deja de llorar, termina ahogándose en los lamentos de otros.
- ¡Mentira, eso es mentira! ¡Seguro que es mentira!¡Se lo voy a decir a papá!- gritó la princesita, y echó a correr llorando. Ese mismo día el rey, además de despedir a la niñera, ordenó a uno de los mayordomos y a  dos criadas servir a la princesa en el pequeño palacio de cristal.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Presentación

¡Primera entrada!
Como presentación voy a explicar porqué elegí este título para el blog, después de darle muuuuuuchas vueltas. Hay varias razones. 

La primera es básicamente, porque suena bien xD
Y la segunda...¿Quién es Míster Outside? Pues colega, eres TÚ. 
¿Por qué Míster y no Miss? Porque suena mejor, pero también existen las Miss Outside, por supuesto. Un saludo para Miss Outside Kaye, por ahora única seguidora :)

No sé quien terminará leyéndome.  Tal vez no sean sólo conocidos y lleguen a hacerlo personas que  que sin saber como, pasando de un enlace a otro  han llegado hasta aquí. Pero eso no es lo que importa.

Lo importarte,  Miss o Míster Outside, es que esto es entre tú y yo. Llegas desde alguna otra parte, desde fuera,  y lees lo que pasa por mi cabecita. Y aunque tal vez no te conozca (cosa que dudo xD) y no sea muy consciente de ello, tienes acceso a mis  pensamientos sentimientos y demás,  siendo lo especial que dediques un ratito a descubrirlos.

Espero que haya muchos Míster Outsides.
Bienvenid@ :)