Su voz sonó en mi cabeza… no, no
era su voz… eran sus ojos, sus ojos los que me hablaban. Los ojos son el espejo
del alma suelen decir . Sus ojos… ¿su
alma?
- -No debes estar aquí. No debes estar aquí. No
debes estar aquí. ¡No debes estar aquí! ¡NO DEBES ESTAR AQUÍ!- cada vez que lo
repetía lo hacía con más intensidad, como si gritase
- -Ya lo sé, ¿qué es este sitio? ¿esto es un sueño
verdad?
- -¡Vete de aquí!
- -No puedo, no sé cómo salir de aquí. ¿Dónde
estoy?
- - Eso no importa. ¡No deberías haber salido de esa
habitación, esta habitación pertenece a otra persona! ¡Mírala! – miré hacia la
esquina izquierda, y me pareció ver la silueta de una muchacha que miraba hacia la pared, como una niña
castigada. Después de unos segundos mi vista se acostumbró a aquella
oscuridad y la reconocí. ¡Era Erika!
- - ¿Qué está pasando? ¿es un sueño verdad? – ella se giró y corrió hacia mí con la cara
descompuesta y el brazo extendido, como
si quisiera agarrarme, pero en
menos de un segundo las aguas negras la
engulleron.
- -¿Crees que es un sueño verdad? – Continuó
diciendo el gato mientras yo gritaba, aterrada- Por eso pudiste cruzar… mírame.
Si crees que es un sueño, busca el significado. Te vas a ir, vas a
regresar. Pero… –empezó a rasguñar el suelo, provocaba un
sonido muy desagradable- tienes que hacer algo.
- -Sólo quiero salir de aquí y volver a casa.
- -¿Qué estoy haciendo? – ante esa pregunta no pude
hacer otra cosa que reír… Estaba hablando con un gato, que me decía que me iba
a dejar marchar si hacía algo, después de haber hecho desaparecer a la amiga de
mi hermana. Qué patético-. ¡Contéstame!-gritó… aunque no era un grito
exactamente. ¿Cómo se grita con los ojos? Contesté antes de que se enfadase aún
más, sabía que no podía dejar que eso pasara.
- -Estás arañando el suelo… ¿Qué pasa con este
suelo? ¿Por qué cambia de sólido a líquido?
- -Eso no importa. –rayó el suelo más fuerte, y
empezó a gritar con la seriedad y la amenaza residiendo en sus ojos.- Busca el
significado. Busca el significado. ¡Busca el significado! – y en ese momento lo
recordé “cuando un gato araña el suelo significa que tus enemigos están al
acecho; en cambio, si araña la puerta, significa que en pocas horas morirás sin
remedio, sin escapatoria”
Y el gato negro que me hablaba a
través de sus ojos, los cerró, o eso creo, porque mientras los cerraba, mis
ojos se cerraron a su vez, en un acto involuntario. Sentí que el suelo dejaba
de ser sólido nuevamente y me hundía en él, en cuestión de segundos. Pero no
tuve miedo, no hice nada, no sentí nada. Cuando volví a abrir los ojos estaba sentada
en el suelo, arañando la puerta…
No hay comentarios:
Publicar un comentario