jueves, 8 de noviembre de 2012

Capítulo 2. Parte 3.


Su voz sonó en mi cabeza… no, no era su voz… eran sus ojos, sus ojos los que me hablaban. Los ojos son el espejo del alma suelen decir .  Sus ojos… ¿su alma?
-          -No debes estar aquí. No debes estar aquí. No debes estar aquí. ¡No debes estar aquí! ¡NO DEBES ESTAR AQUÍ!- cada vez que lo repetía lo hacía con más intensidad, como si gritase
-          -Ya lo sé, ¿qué es este sitio? ¿esto es un sueño verdad?
-          -¡Vete de aquí!
-          -No puedo, no sé cómo salir de aquí. ¿Dónde estoy?
-       -   Eso no importa. ¡No deberías haber salido de esa habitación, esta habitación pertenece a otra persona! ¡Mírala! – miré hacia la esquina izquierda, y me pareció ver la silueta de una muchacha  que miraba hacia la pared, como una niña castigada. Después de unos segundos mi vista se acostumbró a aquella oscuridad  y la reconocí. ¡Era Erika!
-         - ¿Qué está pasando? ¿es un sueño verdad? –  ella se giró y corrió hacia mí con la cara descompuesta y  el brazo extendido, como si quisiera agarrarme, pero  en menos  de un segundo las aguas negras la engulleron.
-          -¿Crees que es un sueño verdad? – Continuó diciendo el gato mientras yo gritaba, aterrada- Por eso pudiste cruzar… mírame. Si crees que es un sueño, busca el significado. Te vas a ir, vas a regresar.  Pero…  –empezó a rasguñar el suelo, provocaba un sonido muy desagradable- tienes que hacer algo.
-          -Sólo quiero salir de aquí y volver a casa.
-       -¿Qué estoy haciendo? – ante esa pregunta no pude hacer otra cosa que reír… Estaba hablando con un gato, que me decía que me iba a dejar marchar si hacía algo, después de haber hecho desaparecer a la amiga de mi hermana. Qué patético-. ¡Contéstame!-gritó… aunque no era un grito exactamente. ¿Cómo se grita con los ojos? Contesté antes de que se enfadase aún más, sabía que no podía dejar que eso pasara.
-          -Estás arañando el suelo… ¿Qué pasa con este suelo? ¿Por qué cambia de sólido a líquido?
-          -Eso no importa. –rayó el suelo más fuerte, y empezó a gritar con la seriedad y la amenaza residiendo en sus ojos.- Busca el significado. Busca el significado. ¡Busca el significado! – y en ese momento lo recordé “cuando un gato araña el suelo significa que tus enemigos están al acecho; en cambio, si araña la puerta, significa que en pocas horas morirás sin remedio, sin escapatoria”

Y el gato negro que me hablaba a través de sus ojos, los cerró, o eso creo, porque mientras los cerraba, mis ojos se cerraron a su vez, en un acto involuntario. Sentí que el suelo dejaba de ser sólido nuevamente y me hundía en él, en cuestión de segundos. Pero no tuve miedo, no hice nada, no sentí nada. Cuando volví a abrir los ojos estaba sentada en el suelo, arañando la puerta…

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