miércoles, 21 de marzo de 2012

Capítulo 1. Parte 1


Diego huyó de aquella mansión, sin mirar atrás, sin preocuparse de aquel desconocido.  En lugar de correr por el camino, lo hizo junto a él. Así podría ocultarse entre los árboles… no como aquel hombre. Lo había visto salir de la casa perseguido y dirigirse hacia la zona de tierra desierta en vez de hacia el bosque, claro que junto al bosque estaba el camino, y podría haber alguien esperándole allí. No se equivocó.  Había escogido la opción imprevisible, la que le daba más opciones de vivir.   Diego tuvo que alejarse más del camino al descubrir  un coche parado con las luces encendidas. Había un hombre armado junto a él, pero seguramente no estaría sólo. Diego fue muy prudente, pasó sigilosamente  entre los árboles alejándose,  pero  sin adentrarse demasiado para no perderse.  Consiguió llegar a la parada de autobús al mediodía.  Tenía hambre, estaba cansado y asustado. Miraba a todas partes por si alguien lo seguía, nervioso. Los diez minutos de espera se le hicieron eternos,  tanto que no esperó a que la puerta terminase de abrir para subir al vehículo.

- Tranquilo muchacho- le reprendió el conductor. 

Diego se disculpó y al coger su billete miró hacia atrás, mientras una frase le cruzaba la mente; “…vete de aquí y no vuelvas nunca… o acabarás como yo.”

- No pienso volver- se dijo a sí mismo. Se dejó caer en el asiento, aliviado y se durmió. 

Decidió irse lo más lejos posible, y siguió viajando. Durante las primeras semanas buscó a conciencia en los periódicos, vio las noticias, buscó carteles de personas desaparecidas o asesinadas...nada. A nadie le importó la muerte de aquel hombre, o nadie jamás lo supo. ¿Y si hubiera sido él? Le asustó ese pensamiento. A veces soñaba con aquel hombre, muriendo, pidiéndole ayuda. Sabía que no era culpa suya, pero eso no le impedía tener pesadillas. Empezó a beber para olvidar. No lo consiguió, pero sí empezó a olvidar el miedo. Cuando bebía, no sentía que lo vigilaban, que iban tras él; cuando bebía, no pensaba que cualquier grupo de hombres o muchachos que lo mirara de reojo pretendía darle una paliza hasta la muerte.

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