Pasó bastante tiempo, aunque no suficiente para enterrar el pasado. Supongo que por eso aún no habíamos hablado.
A través de tu voz pude leer tu sonrisa, la misma que tenías cuando bromeabas sobre la bici, la misma que usas para evadirte cuando hay algo que no quieres escuchar.
Odio cuando haces eso. Sonríes y miras hacia otro lado, como si no supieras lo cobarde que eres.
Y a pesar de eso, el mundo cambia de color cuando encuentro tus ojos a lo lejos, esperándome.
Sabes que no miento cuando digo que hace tiempo que sobrevivo evitando cometer los errores en los que un día caíste tú. Supongo que no tropezamos en la misma piedra porque seguimos senderos distintos.
Tienes que saber que, aunque quieras llevarme de la mano, aunque quieras compartir conmigo un camino, no lo seguiré. Mi mano se soltará de la tuya, por ser quien eres, por ser quien soy, por cómo somos. Se hace demasiado difícil querer a alguien que representa todo lo que siempre odiaste... y aunque me aleje lentamente de ti, no olvides que te quiero, que el tiempo se paró aquella mañana y la eternidad no se detuvo hasta el momento en que me abrazaste .
29/9/2010

No hay comentarios:
Publicar un comentario