A veces, simplemente no podemos olvidar a aquellas personas que una vez nos importaron.
A veces, no podemos evitar echarlas de menos aunque estemos acostumbrados a vivir sin ellas.
A veces, no podemos evitar echarlas de menos aunque estemos acostumbrados a vivir sin ellas.
A las personas que nunca se atrevieron a confesar su amor siempre les quedará la duda del quizá. Pero hay quien la prefiere a sentirse rechazado y ver materializarse el mayor de sus miedos. La soledad, el dolor, la tristeza y el desamparo de un corazón roto.
(Escrito hace mucho, lo encontré y me costó reconocerme a mí misma tras estas líneas)
Ni te imaginas lo identificado que estoy con eso.
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